Ya estoy de vuelta de mi segundo viaje a Marruecos. Todo fue muy precipitado y no os avisé de mi regreso al país magrebí. Ha sido una semana intensa de trabajo y emociones. El día que llegué experimenté una sensación extraña que me hacía sentir que no me había marchado de allí, me parecía que llevaba allí mucho tiempo y no hacía más que unas horas que había vuelto.
El cariño recibido, los rostros amables e ilusionados, los contrastes culturales... todo esto y mucho más me engancha, me genera la necesidad de volver.
Al mismo tiempo, he echado de menos el blog, ya que la semana previa tampoco tuve tiempo para viajar con mi mente, a vuestro lado, dónde me encuentro tan a gusto. Creo que tengo una deuda pendiente para con vosotr@s en lo referente a contar cositas de Marruecos. Voy a pensar cómo hacerlo y me pongo manos a la obra, a mi ritmo y mezclado con todo lo demás que me apetezca compartir con tod@s, en este vuelo en espiral que no sé dónde nos llevará, y creo que esto último no tiene ninguna importancia.
Un abrazo. REGRESO.


