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5 de octubre de 2011

12

Nos vemos en el infierno


Esta pintura pertenece a una de las últimas exposiciones que he visto recientemente: "Primitivos, el siglo dorado de la pintura portuguesa. 1450-1550". 

Me gustaron algunas obras especialmente, entre ellas este infierno de autor anónimo. Tuve que contener la risa mientras lo disfrutaba, puesto que hacía de anfitrión  de unos familiares bastante religiosos. Y he de decir que mi carcajada silenciosa es de alegría ante la comprobación de que con el paso del tiempo, el motivo de la utilización de esta temática que no era otro que amedrentar, atemorizar (acojonar) a los fieles es, ahora, ineficaz conmigo, y con casi cualquier persona. A la vez sentí tristeza por todas aquellas gentes llenas de miedos infundados, aterrorizados ante la vida, ante el más allá. Consiguieron por entonces, la jerarquía eclesiástica y monarquías visionarias, lucro emocional y económico con estas artimañas y otras peores, pero la clave es pensar ¿lo hacían a propósito, o por el contrario, era la manifestación de profundas convicciones religiosas? Supongo que ambas respuestas son válidas.

En la época en la que se realizaba este lienzo, la "olla" de la Reforma hervía ante las atrocidades cometidas en nombre de Dios. Una renovación y auto-reflexión que no era novedosa, porque a lo largo de toda la Edad Media ya hubo numerosos movimientos que cuestionaban el hacer de la Santa Sede y sus funcionarios.

La Contrarreforma Católica puso todos sus esfuerzos, y a su servicio el Arte, para que las ovejas no salieran del redil.

Para finalizar y dar nombre a la entrada me ha venido a la cabeza esta ochentera "nos vemos en el infierno" de Dinamita pa los pollos.

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26 de noviembre de 2010

7

El Renoir que me sedujo


La semana pasada visité la exposición "Pasión por Renoir" (me enteré hace tiempo de ella a través del blog de CreatiBea), instalada en el Museo del Prado hasta el próximo 11 de febero.

Después de un rato de disfrute máximo, el que me llevó recorrer la selección de obras del genio Impresionista, me quedé con un buen sabor de boca, pese al cristal  "preservativo" que protege las obras y que no permite un contacto total con la obra por los reflejos.

Siempre hay una obra que te llama la atención por encima de todas, y, en esta ocasión fue la que muestro en la cabecera de la entrada,  Estudio para “Escena de Tannhäuser – Tercer acto” (1879). Me cautivó estéticamente, pero más, el descubrir la temática de la obra, la ópera homónima de su majestad Richard Wagner

Basada en dos leyendas alemanas, Wagner aborda el, permanente en su obra, tema de la redención, la batalla entre lo sagrado y lo profano, entre el espíritu y la carne, La Virgen María y Venus. Valiéndose para el argumento de la mitología, del movimiento de trovadores alemanes (Minnesänger)...

La síntesis llega al final, con los dos protagonistas redimidos tras la muerte (Tannhäuser y Elizabeth).

La información oficial del cuadro de Renoir:

Esta pintura forma parte de una pareja de lienzos sobre la ópera de Wagner, “Tannhäuser”, encargados a Renoir por el psiquiatra Emile Blanche. “Tannhäuser” cuenta la historia de un compositor e intérprete que, al tiempo que gana un torneo, conquiesta el amor de una joven. El estudio muestra la figura desnuda de Venus, enamorada de Tannhäuser, al comienzo de la ópera. En el grupo de figuras de la derecha aparece el propio héroe tendiendo los brazos hacia la diosa. El vigoroso estudio de Renoir capta algo de la energía teatral de una representación operística.

Un vídeo informativo de la exposición...



Por último, una adaptación reciente de la obra Tannhäuser en el Teatro Real de Madrid...

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17 de noviembre de 2010

17

La casa de "los terrores"


"A múltat be kell vallani..." (József Attila) en magiar quiere decir "el pasado debe ser reconocido..."



En el número 60 del Bulevar Andrássy de Budapest, se encuentra este museo que conmemora a las víctimas del terror, pero también es un memorial, recordándonos los actos terribles de las dictaduras totalitaristas del siglo XX: la nazifascista y la comunista del socialismo real soviético. 





La Casa de Terror (Terror Háza) es un museo, pero antes fue testigo de dos períodos trágicos y vergonzosos en la historia de siglo XX de Hungría. Realmente, era una casa de terror.


En 1944, durante la dominación espantosa del Partido húngaro Arrow Cross Party este edificio, conocido como la Casa de Lealtad, era la oficina central de partido de los Nazis húngaros. Después, entre 1945 y 1956, las organizaciones represivas comunistas, la ÁVO y su sucesora, la ÁVH, fijaron su residencia aquí. 



Es, pues, un escenario propicio para comprender aquello que escribiera el húngaro, Premio Nobel de Literatura, Imre Kertész sobre lo que representaba el terrorífico siglo XX: "un instante de silencio en el paredón" o el "genocidio como cultura".


Dedicar una entrada a este lugar tiene como intención valorar positivamente un escenario de recuerdo no partidista, ambidiestro.




Un buen ejemplo...


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